Este es un proceso de reconciliación, convivencia y gestión comunitaria que agrupa a siete administraciones municipales, que antes se consideraban enemigas por pertenecer a tradiciones políticas diferentes, y a las que se señalaba como simpatizantes de los diversos actores armados que confluían en la región.
Creada en 1998 por iniciativa de los alcaldes de los municipios de El Dorado y El Castillo y con el apoyo de la Consejería de Paz del departamento del Meta, cuenta hoy con la participación de los municipios de Guamal, Lejanías, San Martín, Fuentedeoro y Cubarral. Este año se unirá también Granada a este proceso.
Este proyecto ha logrado consolidar un esfuerzo colectivo de largo plazo, que combina en forma integral diversos aspectos de acción. Buscando superar las divergencias y odios entre diversas comunidades, sus participantes han logrado consolidarlo mediante el desarrollo de proyectos de infraestructura y de desarrollo productivo, que se ha realizado en un ambiente de transparencia. Al combinar la búsqueda de la reconciliación con el desarrollo social y económico, y al darle una gran importancia a la lucha contra la corrupción, las comunidades han logrado que los diversos elementos del programa se refuercen mutuamente. La confianza de los ciudadanos y la valoración del esfuerzo propio se han convertido en elementos esenciales del proyecto.
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Menciones especiales 2002
Comunidad de Cupica y su consejo comunitario Esta comunidad afrocolombiana se ha sobrepuesto por más de dos décadas a la muerte, la violencia y la adversidad. Con el consejo comunitario han defendido su territorio de los actores armados, evitando que violen sus derechos. Al rechazar la siembra de cultivos ilícitos, han logrado mantener por fuera de la comunidad un factor central de violencia y conflicto. Víctimas de la avalancha de 1999, que destruyó su sitio de residencia, se mantuvieron unidos durante todo el proceso de reubicación y reconstrucción. La solidaridad y el espíritu comunitario, que extendieron a los desplazados de la comunidad de Cacarica, a los que acogieron sin ninguna discriminación, han producido hasta ahora notables frutos, como la titulación de las tierras ancestrales y la reconstrucción de sus viviendas.
Red de Bandas y Escuelas de Música de Medellín Esta actividad cultural orientada en buena parte a los jóvenes de los sectores populares de Medellín, atiende actualmente a 2200 niños y jóvenes de 20 barrios. En estas comunidades, donde las oportunidades delictivas y las formas de violencia son frecuentes, la posibilidad de emplear el tiempo libre en un proceso de educación musical gratuito ha abierto alternativas pacíficas y creativas a muchos jóvenes, y conforma un valioso experimento de acciones preventivas contra la violencia. Este programa se llevará a cabo también en la ciudad de Pasto, donde 6 Escuelas y Bandas funcionarán con los mismos métodos y sistemas de las bandas y escuelas de Medellín.